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Cuando la sensibilidad deviene bálsamo

Por: Yamylé Fernández Rodríguez/ periodista APPP Camagüey

Elena Beatriz Escobar Ramírez tuvo una vida normal hasta los nueve años de edad en el municipio de Najasa, adonde llegó junto con su familia hace algún tiempo desde la provincia de Las Tunas.

Sin embargo, era recurrente en ella la sensación de cansancio y los dolores de cabeza hasta que un día se desmayó por completo, comenzó a perder la visión y a dar señales de fotofobia al no soportar la luz.

Cuenta su madre, Elizabeth Ramírez Pérez, que  el 25 de noviembre del 2015 partieron hacia el Hospital Pediátrico Eduardo Agramonte Piña, en la ciudad de Camagüey, con el mayor de los temores.

“Cuando le hicieron la tomografía se le diagnosticó un tumor cerebral que le había provocado hidrocefalia, edema cerebral y diabetes insípida por lo que la ingresaron inmediatamente en terapia intermedia. Allí permanecimos 25 días y solo le dieron el alta médica tras la primera  intervención quirúrgica.

Luego vendrían otras operaciones como la del 2016 cuando lograron extraerle el 85 por ciento del tumor y el año pasado se le hizo otra más en el hospital Hermanos Ameijeiras y la recuperación fue en el pediátrico “Juan Manuel Márquez”. Estuvimos tres meses y medio en La Habana sin venir a Najasa y sin ver a mi otro niño, Eduard, quien solo tiene ocho años de edad. Esta situación le cambió por completo la vida a la familia”, comenta Elizabeth.

En medio de la conversación aparece Eduard quien se desvive en atenciones hacia su hermana mayor y con plena inocencia infantil  muestra los juguetes que muchos amigos les han regalado a Elenita en los hospitales donde ha estado ingresada.

Ella se embulla y busca a Zuki, el perrito de esponja con el que duerme todas las noches en una cómoda cama con colchones de muelles y antiescaras asignados gratuitamente por la asistencia social.

 

También enseña el abanico rosado que le regaló una de sus amigas y su “cartera del tesoro” donde guarda con celo creyones, cremas y perfumes para andar siempre olorosa.

“Cuando estuvimos en La Habana le decían Blancanieves porque pedía que le pintaran los labios bien rojos para parecerse a la princesa de su cuento infantil favorito, comenta Elizabeth mientras Elena se sonríe.

Estoy muy agradecida por lo que han hecho por mi familia, dice esta madre, trabajadora de la Oficina de la Administración Tributaria en Najasa, a quien se le realizan los trámites para proponerle al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social el servicio de Madre con Hijo con Discapacidad Severa.

Además, hace poco se les aprobó la entrega gratuita de un equipo de aire acondicionado y de un subsidio de 85 mil pesos para construir una vivienda más confortable con el fin de que la niña tuviera  mejores condiciones para el tratamiento que requiere.

A ello se suma la asignación de una silla con ruedas; una maestra ambulatoria para impartirle clases en el hogar y la garantía del transporte para asistir a sus consultas médicas como bálsamos en medio de tan difícil situación.

Una mirada más amplia

Lamentablemente casos como el de Elena Beatriz Escobar Ramírez se repiten -con diferentes patologías y realidades- en otros hogares camagüeyanos y es por ello que entre los programas más protegidos por el presupuesto el Estado está el de la asistencia social con más de ocho millones de pesos aprobados para este año en el territorio.

Así lo asegura Yaniris Hernández Vento, subdirectora de prevención, asistencia y trabajo social en la provincia, quien refiere que desde el 2014 tiene lugar en Camagüey la entrega de recursos a personas identificadas como casos críticos por su situación de salud y entorno socioeconómico previa evaluación por el trabajador social.

“Estas situaciones se evalúan en los consejos de dirección municipales y luego se proponen a los respectivos consejos de la administración (CAMs) para valorar el otorgamiento de recursos materiales como ropas, calzados, avituallamiento y/o efectos electrodomésticos tales como batidoras refrigeradores o aires acondicionados”.

Hasta abril de este año se habían evaluado y aprobado en los CAMs 414 casos de este tipo y 12 en el Consejo de la Administración Provincial.

“De acuerdo con el cierre más reciente se han entregado 962 piezas de ropa, tres aires acondicionados, nueve refrigeradores, dos batidoras, 82 pares de calzados, 284 toallas, 435 sábanas y fundas, entre otros utensilios”, explicó la Subdirectora Provincial de Prevención, Asistencia y Trabajo Social.

No obstante, este programa también sufre las limitaciones de recursos que en algún momento imposibilitan satisfacer todas las solicitudes y de igual modo demanda el más estricto seguimiento desde la misma comunidad, pero no caben dudas de que se trata de uno de los proyectos más sensibles que siempre defenderá el sistema social cubano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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