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Papo y el sueño de un jardín encantado en Esmeralda (+ Fotos)

A Felipe Osvaldo Martínez Suárez todos lo conocen por Papo, en la cabecera municipal de Esmeralda, a unos cien kilómetros de la ciudad de Camagüey, y desde hace algún tiempo muchos creyeron que se había vuelto loco por proponerse convertir un enorme vertedero de basura en una suerte de “jardín encantado”.

Donde en algún momento existió una edificación y solo quedaron ruinas acompañadas por escombros y desechos Papo puso manos a la obra y se inició  una transformación que ya comienza a notarse y a confirmar que para nada se trata de una locura su propósito sino que sólo basta perseverar para lograr grandes  empeños como el que se ha propuesto este modesto camagüeyano.

“En este lugar antiguamente habían viviendas que se derrumbaron y poco a poco nació aquí un basurero. Fue entonces que Julio Velázquez Ávila, un compañero que fue Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en el municipio, me propuso convertir el área en un acuario y jardín botánico.

Fíjese si habían desechos sólidos aquí que sacamos 27 camiones pero decidí aprovechar todo lo que se pudiera y por eso recuperé las piedras y las tejas para conformar las columnas, la fuente de agua y subir un poco el nivel del terreno”, dice Papo con satisfacción.

Llaman la atención en el lugar las enredaderas y plantas ornamentales florecidas, sembradas por el propio Papo, que dotan al sitio de un ambiente similar al de los jardines de los cuentos de hadas.

“Toda esta vegetación la sembré yo y tengo la ventaja de que rescatamos un pozo que existe aquí y que es muy útil para regar las plantas, para la fuente y para los peces ornamentales que tenemos”.

La aspiración de este sencillo poblador de Esmeralda es lograr algo que distinga a la localidad, que permita a los lugareños y visitantes esparcirse sanamente, acceder a bellas plantas o tomarse una foto en un sitio agradable.

“Estoy recibiendo el apoyo del Gobierno para hacer realidad este deseo que para mí constituye un sueño tan grande que no puede explicarlo. Hay gente que me dice que estoy loco por asumir esto pero me gusta retarme a mí mismo, dice con pasión Papo quien es artista autodidacta y confiesa que “ni planos he hecho. Todo ha sido tal y como lo he ido imaginando”.

Escuchar esta historia remite de inmediato – a quien la conozca- a la canción Lo feo, de Teresita Fernández en la que expresa que “a las cosas que son feas ponles un poco de amor y verás que la tristeza va cambiando de color” porque es eso precisamente lo  que sucede en esta céntrica esquina esmeraldense.

Ante la pregunta de si ya tiene nombre para el lugar Papo responde que “todavía no he pensado en ninguno. Voy a tener que hacer una encuesta para ver cuál  resulta”.

Entonces la reportera –contagiada por su entusiasmo- se suma de inmediato a esa pesquisa y vota por “El jardín encantado”.

Estas son algunas imágenes tomadas por la noche:

 

 

Esta es la vista del futuro jardín por el día.

 

 

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